Life saving treatment or giant experiment?
La vacuna asegura protección frente a la infección por cuatro
cepas de papilomavirus: 16 y 18 (genotipos de alto riesgo en la
producción de cáncer cervical al que se atribuyen la producción
del 70% de los casos); 6 y 11 (genotipos responsables del 90% de
los casos de verruga genital). Se trata de prevenir una
infección de transmisión sexual, por lo cual su efectividad
requiere que la vacuna sea administrada a las niñas antes de la
pubertad. El inicial entusiasmo con que se recibió esta vacuna
se está matizando por algunas reflexiones más
reposadas.
El coste de las tres dosis que se requieren es de 280 euros, por
otro lado no está clara la duración de la protección que
confiere y si se precisan dosis de recuerdo.
En USA, algunos Estados han promovido su obligatoriedad en la
escuela, en medio de controversias públicas sobre el derecho de
los padres a dar el adecuado consentimiento. En Australia se
pondrá en marcha una campaña masiva financiada por el gobierno.
Canadá ha incluido presupuestos para su financiación. El Reino
Unido está dudando sobre su financiación pública. En España, se
está pensando la incorporación al calendario vacunal, pero con
la amenaza de una campaña electoral que puede hacer perder los
nervios...
Algunos expertos han recordado que los países que
verdaderamente se beneficiarían de la vacuna son aquellos que no
tienen red sanitaria para realizar citología vaginal a las
mujeres, que son precisamente los que no tienen posibilidades de
pagarla. Y por el contrario, paradójicamente, se podrán pagar
esta vacuna aquellas mujeres que no tienen problemas de acceso a
la prevención del cáncer cervical.
La promoción de una vacunación masiva de las niñas en la
escuela de nuestro país y su financiación pública requiere, en
mi opinión, responder previamente a algunas cuestiones:
• La duración de la inmunidad y las dosis de recuerdo que
serán precisas para mantener la protección
• El coste de oportunidad de la intervención, teniendo en
cuenta la actual alternativa de detección precoz mediante
citología.
• El riesgo de falsa seguridad que puede transmitir la
vacunación que podría bajar la guardia en la cultura preventiva
del cáncer en la mujer.
Esperemos que los partidos políticos no se lancen a una de
estas clásicas carreras de promesas donde tan fácil es hacer
demagogia. Puede ser el momento de recordar lo que dice el
Código de Ética y Deontología Médica en su Artículo 6: El médico
ha de ser consciente de sus deberes profesionales para con la
comunidad. Está obligado a procurar la mayor eficacia de su
trabajo y el rendimiento óptimo de los medios que la sociedad
pone a su disposición.
(artículo publicado
en OMC Revista Oficial de la Organización Médica Colegial. nº 1.
2007)